¿ES POSIBLE ENCONTRAR UN PLANETA SEMEJANTE A LA TIERRA?

Durante mucho tiempo, el hombre ha fantaseado con vivir fuera de la tierra, colonizar otros planetas y crear sociedades en estos. Y es que en la inmensidad del espacio, no es descabellado pensar en infinitas posibilidades: Vida inteligente, elementos que desconocemos, nueva tecnología y de la que hablaremos en este artículo: Planetas con semejanzas a la tierra.

El pasado 22 de febrero, un grupo de científicos de la NASA descubrió un sistema solar a través del telescopio espacial Kepler, este sistema lo llaman TRAPPIST-1, el cual se compone por 7 planetas que comparten ciertas similitudes con la tierra. Las imágenes no podrán ser muy nítidas, pero considerando que este susodicho sistema solar se encuentra a tan solo 40 años luz, despierta una gran ilusión en la comunidad científica, es más, los más optimistas consideran el estudiar la atmosfera de estos planetas, en busca de presencia de agua. Y es que en la inmensidad del universo encontrar todo un sistema solar que brinde la capacidad de albergar vida como la conocemos, es una indescriptible emoción para cualquier apasionado por la ciencia y por la vida.  

Sin embargo, esta no es la primera vez que descubrimos planetas en los que podríamos vivir, como ejemplos están: Kepler 438b y KOI-4878; el primero fue descubierto en 2015 y considerado de los mejores candidatos para albergar vida. Aunque KOI-4878 no se queda atrás, teniendo un 98% índice de similitud con la tierra.

A veces cuando pensamos en la inmensidad del universo, nos percatamos del insignificante puntito que somos ante ese inmenso universo, sin embargo, esto nos debe motivar a descubrir, investigar e indagar cada día. Pero como todo esto es aún un proceso en medio de muchas cosas que se deberán hacer para ratificar así, la  posibilidad de vida en otro planeta, nuestra realidad más inmediata es este planeta tierra, que debemos cuidar y conservar pues es nuestra realidad más contundente. El espacio que Dios nos ha regalado, pero que al parecer un número indeterminado de seres humanos parece estar empecinado a destruir ante una gran arma: la indiferencia.

Por Alexandra Izquierdo 8 B.